Los seguidores del caudillo Arnulfo Arias Madrid ya tienen a su candidato presidencial. Juan Carlos Varela, una figura del llamado relevo generacional, logró un contundente triunfo sobre el banquero Alberto Vallarino y Marco Ameglio.
El ejercicio democrático del Partido Panameñista se desarrolló sin mayores incidentes. Lo objetable sería la demora en los resultados extraoficiales, lo que se contradice con las facilidades electrónicas y telefónicas que hay en casi todo el país.
Si bien es cierto que el Comité de Elecciones debería esperar las actas circuitales para brindar cifras oficiales, lo indicado era contar con un sistema que a través de una página web ofreciera los datos preliminares captados por un equipo designado para tales efectos.
Nadie duda de la transparencia del proceso, pero la rapidez en brindar resultados evita suspicacia.
La demora no es propia del Panameñismo. El PRD en su pasado congreso demoró también muchas horas en procesar los votos para seleccionar a su dirigencia, a pesar de tener congregados a todos sus delegados en el estadio Rod Carew.
El Tribunal Electoral, con sus funcionarios que tienen amplia experiencia en la materia, debería brindar asesoría a los partidos, para que cuenten con un personal y un sistema eficiente para la captura, transmisión y divulgación de resultados en centros y mesas de votación.
Ahora el Panameñismo debería iniciar los contactos para concretar una alianza, de cara a las elecciones de mayo de 2009, tomando en cuenta que una oposición dividida, casi no tiene opción frente al oficialista PRD.
Sin duda que será un proceso difícil, porque ni Ricardo Martinelli ni Juan Carlos Varela, renunciarán a sus legítimas aspiraciones. El tira y jala quizás se extienda hasta diciembre, cuando a lo mejor los opositores entrarán en razón; y el que en ese momento goce de mayor preferencia, deberá ser el abanderado opositor.