María es arquitecta tiene 30 años y labora en la empresa privada. Producto de su divorcio tuvo que enfrentar cuentas mayores a su salario.
Buscando una solución rápida a su problema solicitó un crédito bancario; pero se lo negaron porque su nivel de endeudamiento era muy alto. María se enojó con la Asociación Panameña de Crédito (APC) "ya que por su culpa" le negaron el crédito que tanto necesitaba y optó por pedirle prestado a "Juan" un prestamista que frecuentaba su trabajo.
Juan le prestó a María más de lo que necesitaba sin pedirle mayor información. Ella al comienzo estaba muy contenta, pero después su problema fue mayor; los intereses que cobraba Juan eran exorbitantes y debía muchísimo más que al principio. María empezó a sufrir de estrés e insomnio, porque Juan no dejaba de acosarla para que le pagara; ella no sabía cómo distribuir su limitado salario para cubrir sus deudas, y además sobrevivir.
¿Quién tiene la culpa del sobreendeudamiento de María: el banco, APC o "Juan" el prestamista?
Uno de los principales errores de las personas que se encuentran en la misma situación es recurrir al crédito para resolver su problema. A la larga, el resultado siempre será una deuda mayor y el mismo ingreso para enfrentarla.
Hay que estar muy claros, el crédito no es una extensión de los ingresos y no se debe utilizar para cubrir gastos rutinarios.
Lo que debió hacer María , era evaluar los gastos que podía recortar y si esto no era suficiente, acercarse a las entidades financieras donde tenía sus deudas y solicitar algún tipo de arreglo de pago que le permitiera afrontarlas.
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