Mario López Palacios, de 28 años, participaba en el sepelio de su abuela, cuando supuestamente tres sujetos lo detuvieron dentro del cementerio de Plaza Amador y le propinaron cinco balazos, casi a quemarropa.
López fue trasladado en un patrulla de la Policía Nacional al Cuarto de Urgencia del Hospital Santo Tomás, pero llegó muerto.
Se conoció que una vez terminaron las honras fúnebres, López se adelantó junto a un hijo para visitar la tumba de su hermano.
Trascendió que un sujeto de apodo "Fulín" figura entre los sospechosos.