Esta edición va dedicada para aquellos que sin importarle las consecuencias, saquean de su trabajo y se llevan a su casa de toda clase de artículos de oficina que no le pertenecen, como plumas, hojas, clips hasta dispensadores de cinta adhesiva, asumiendo que su labor dentro de la compañía es el pago por los objetos sustraídos.
Este tipo de comportamiento se ve generalmente en empleados que sienten que son "mal pagados" o "mal entendidos".
Esto no acaba con unos simples objetos de oficina. Muchos esperan llegar a la empresa para hacer llamadas a todas partes del mundo.
También hay casos extremos, como aquellas chicas que aprovechan el baño de la empresa para convertirlo en salones de belleza, donde incluso cobran por hacer blowers.
Reza un dicho popular: "de lo que no nos cuesta, hagamos fiesta", pero cuando la fiesta se acaba, entonces los culpables se sienten abusados y forman mítines.
Se trata de una noción torcida sobre los términos en los que debe conducirse una relación laboral, noción que lamentablemente, está más difundida de lo que quisiéramos. Cuando acordamos un contrato de trabajo con una empresa, nos comprometemos a hacer nuestro trabajo, y la empresa nos brinda las herramientas necesarias para desarrollar ese trabajo satisfactoriamente, no para beneficiarnos personalmente con esas herramientas.
Algunos se van de la empresa sin que ningún superior se entere de lo que sucede; otros siguen su comportamiento por años y se convierten en empleados de confianza, hasta que cometen un error. Allí se acaba su juega vivo.
Si te encuentras tú en uno de estos casos, abandona ese comportamiento y labora con honradez, sólo así serás bien recompensado.