El "manager" de la selección alemana, Oliver Bierhoff, lamentó ayer los incidentes ocurridos tras la definición por penaltis ante Argentina, pero a la vez les restó importancia y dijo que su papel había sido sólo el de meterse entre los jugadores para evitar que las cosas se agravasen.
"El temperamento de los argentinos es muy fuerte, los conozco de mi tiempo en Italia. Había dos jugadores en el campo, (Roberto) Ayala y (Fabricio) Coloccini, con los que hasta alcancé a jugar", aseguró.