El meta portugués Ricardo se convirtió ayer en la figura decisiva del partido de cuartos de final ante Inglaterra y, gracias a su instinto en los penales Portugal pasó a semifinales.
De cuatro penales que alcanzaron a lanzar los ingleses, el quinto no fue necesario, Ricardo paró tres y en el disparo que no alcanzó a llegar, lanzado por Owen Hargreaves, al menos se tiró en la dirección correcta y estuvo a punto de desviar el balón.