Damaris y Enzo comenzaron diciéndose estúpidos. Después subieron el calibre de las palabras y agregaron golpes a la puerta del carro, uno que otro empujón y manotadas. Hasta que una noche, en una fiesta y animados por unos tragos de más, dieron rienda suelta a sus deseos: se encerraron en un cuarto, se gritaron todas las groserías que se sabían, se tiraron cuanto objeto estaba al alcance de la mano y, para rematar, se dieron puños.
Se podría pensar que Damaris y Enzo son los protagonistas de un matrimonio en crisis, que después de largos años de convivencia ya no se toleran y que están en proceso de separación. Pero no, ellos no se han casado. Son novios hace ocho meses y, a pesar de la pelea, todavía permanecen juntos.
Y aunque resulta difícil imaginar golpes y malas palabras en el noviazgo (que se supone es la etapa ideal y perfecta de la relación), la violencia que caracteriza a la sociedad panameña del presente parece estar dando para todo, se han detectado algunas de jóvenes inmersos en el maltrato desde sus noviazgos, señala la psicóloga Jennifer Jurado.
Además, manifiesta la especialista en Familia, la pregonada igualdad de los sexos está siendo mal interpretada por muchos jóvenes que consideran que saludarse a punta de groserías, burlarse de los demás, gritarse por todo y ser agresivos, sencillamente está de moda.
Consultados otros jóvenes sobre los noviazgos tormentosos, nos dice Alejandra de 22 años "somos una generación agresiva y grosera y yo reconozco que de las malas palabras al mal trato, hay muy poca distancia". "Nunca me he sentido violentada por un novio o amigo, pero sí sé de amigas a las que les ha pasado. Yo misma he visto cómo les han pegado", agrega.
Y ella no es la única. Adriana, de 19 años, también dice haber presenciado estos actos. "Nunca me ha pasado, pero sí sé de parejas que se pegan puños, se empujan o se jalan de los brazos. Eso se ve hasta normal en nuestra sociedad.
Otro joven de nombre José nos dijo que no le ha pegado a su novia, pero no niega que muchas veces ha sentido deseo de hacerlo. Pero, ¿qué implicaciones tienen estos comportamientos en la vida futura de quienes se acostumbran a la violencia desde sus noviazgos?
La psicóloga Jennifer Jurado dice que las peores."Seguirán manteniendo la conducta agresiva porque en la pareja esa es una conducta aprendida. Uno aprende a agredir a determinados tipos de personas, no a todas.
CONSEJOS
Para los jóvenes que estén inmersos en una relación de este tipo el mejor consejo sería, según la psicóloga Jurado, "sentarse a la mesa a pensar en el problema, a discutir a qué metas quieren llegar en la vida y después preguntarse si con la forma en que se están comportando lo van a lograr.
Un noviazgo no es una especie de pre-matrimonio en donde todo está permitido, sino que es un período de prueba en el que dos personas se conocen.
IDENTIFIQUE EL PROBLEMA
El o ella aparece con golpes (morados, rasguños) inexplicables y siempre tiene una excusa para ellos.
Cambian radicalmente su comportamiento, cuando le aparece el novio o la novia.
Pide frecuentemente que no se cuenten cosas delante de su pareja.
Siempre accede a los deseos de su pareja.
Discusiones acaloradas.
IDENTIFIQUE EL PROBLEMA
El o ella aparece con golpes (morados, rasguños) inexplicables y siempre tiene una excusa para ellos.
Cambian radicalmente su comportamiento, cuando le aparece el novio o la novia.
Pide frecuentemente que no se cuenten cosas delante de su pareja.
Siempre accede a los deseos de su pareja.
Discusiones acaloradas.