La provincia de Coclé, y en especial Penonomé, se ha caracterizado por ser un pueblo tranquilo, con tradiciones y costumbres, nunca antes un movimiento como el FRENADESSO, capítulo de Coclé, se había manifestado por tanto tiempo y con tanta fuerza de voluntad, ya que esas son sus únicas armas.
El gremio de los educadores coclesanos ha apoyado desde que se declaró el paro, iniciaron con manifestaciones pacíficas por las principales calles de Penonomé e inclusive caminaban por la vía Interamericana por un paño sin obstaculizar la vía y no se daban represiones. Pero todo ha cambiado en los últimos días y esto lleva a los educadores a pensar, según asegura Gilbert Rico, dirigente magisterial, que se volvió al militarismo.
LA HUELGA
Los educadores han hecho el llamado a los padres de familia a que no envíen a sus hijos a las escuelas, ya que no es seguro y porque hay un paro de labores en defensa de la CSS.
Hay algunas escuelas que están dando clases, pero no son muchas, lo que según los educadores es parte de la presión que ha ejercido el Ministerio de Educación, que ha hecho el llamado al reinicio de clases.
Sólo unas 12 escuelas de nivel primario son las que están dando clase, sin embargo, la mayoría de los docentes coclesanos está en pie firme y aseguran que la huelga continúa hasta que se derogue la Ley de la Muerte.
Por su parte, los obreros de la construcción en Coclé, a pesar de que ya no se les están entregando subsidios por la huelga, continúan firmes y apoyando a los educadores en esta lucha que según gritan en sus consignas, es de todos.
Los gremios manifestantes que están unidos al Frente por la Defensa de la Seguridad Social (FRENADESSO) en Coclé, aseguran que Coclé se ha hecho sentir por primera vez de tal magnitud, al punto que han sido reprimidos por la Policía.
REPRESIONES
El miércoles 22 de junio se convirtió en una pesadilla para los educadores coclesanos, universitarios y hasta algunos menores de edad, pues se dieron represiones por parte de la Policía, mientras éstos se manifestaban frente a la Interamericana cerca de una estación de combustible.
El educador Chalo González fue una de las víctimas de esta represión, pues cuando se disponía con otros docentes a efectuar una cadena humana frente a la Interamericana en Penonomé, fue perseguido por las calles por cuatro unidades de policía. Este educador corría todo lo que podía y se refugió en una panadería, sin embargo, cuentan que allí llegaron los policías y lo reprimieron si causa alguna, a pesar de que estaban en una propiedad privada.
El joven Carlos Jaramillo, colaborador de la Iglesia católica, también sufrió serias represiones y fue detenido por unidades de la Policía, cuando éste se encontraba con educadores frente a la Interamericana. Este joven una vez fue liberado, se le colocó un cuello ortopédico por los daños causados a su persona.
Un menor de edad también fue víctima de estos actos de violencia, pues cuenta su madre que él no estaba haciendo nada y llegaron los policías, y a pesar de que se les avisó que era menor de edad, no escucharon y se lo llevaron como si se tratara de un delincuente.
Las represiones, según los educadores no terminan allí, pues repentinamente el relacionista público de la Policía Nacional en Coclé, Avelino Vargas, sacó el arma de reglamento contra los educadores para intimidarlos, lo que según otras unidades de Policía no se había ordenado, ya que suficiente eran los antimotines, sin embargo, no hay versión de este sujeto.
CONSIGNAS
El tamborito se ha hecho presente en estas consignas, ya que los educadores han encontrado en la música una forma de expresar su malestar frente al problema de la CSS.
"Barre, escoba barre, barre mi país, que esta ley se tiene que ir, que a la chola Balbina, la vamos a barrer, que al mono de Ávila lo vamos a barrer", son algunas de estas pintorescas consignas.
"Maestro y profesor, un solo educador", "Un educador luchando, también está educando", "Ahora o nunca", "Martín, mentiroso, cara de pinocho" "Y para qué quería la silla, para llorar como una niña", "Policías: al pueblo reprimían y a los gringos les huían".
Estas son sólo algunas de las consignas que a diario se escuchan en Penonomé y que por más de 25 días han cambiado la tonalidad de un pueblo tranquilo. Ahora los penonomeños señalan que les preocupa que cualquiera sea reprimido mientras se manifiesten por las calles.
Y LA POLICIA
Desde que iniciaron las manifestaciones el mayor de la Zona de Policía de Coclé, Jorge Espinosa, señaló que no daría declaraciones a los medios de comunicación porque el tema lo manejaba directamente Relaciones Públicas en Panamá, lo que no permite que conozcamos una verdadera versión de este estamento de seguridad en la provincia.
Los antimotines, al igual que el personal de la DIIP se han trasladado desde que se iniciaron estas manifestaciones en vehículos de instituciones del Gobierno, así como carros de los bomberos y de algunos colegios, lo que ha generado cierto malestar en los educadores y obreros de la construcción que aseguran seguirán luchando, "porque sin lucha, no hay victoria", gritan los coclesanos.