Cirilo Coronado aprendió de su madre los secretos de dar forma a la arcilla con las manos y sacar de ellas todo tipo de vasijas y motivos decorativos, lo cual se convertiría con los años en su único sustento económico y una escuela para las futuras generaciones de su familia.
Explica que sus primeras creaciones fueron potes fáciles de crear y que toma sólo un par de horas para confeccionarlos, aunque con el tiempo fue innovando otras creaciones, que implican hasta cinco horas de trabajo.
El trabajo es más fácil al contar en sus terrenos con el material necesario para la confección de las artesanías, se trata de tierra mezclada con arena fina y que debe ser preparada.
La temporada de lluvias es un obstáculo para esta empresa, especialmente para el proceso de secado de la tierra.
Añade que muchos artesanos se han quedado sin tierra para la confección de artesanías debido a que las tierras en que la extraían fueron vendidas a otras personas, por lo cual su gasto se incrementa al verse obligados a comprar la tierra.
Coronado advierte que no comulga con la venta de tierras, puesto que sería quedarse para pedir.
Inicialmente la tierra debe ser pilada y luego colarla para luego ser mezclada con agua y proceder a crear la pieza, la cual es introducida en un horno que funciona con leña; ello reemplaza al viejo procedimiento de secar la pieza al sol.
Junto a su madre aprendió el proceso de secar la pieza, colocándola en el suelo y cubriéndolo con leña, aunque este procedimiento termina por dañar muchas de las artesanías.
Un día de trabajo para Cirilo Coronado implica la producción de unas cinco piezas sencillas aunque en otras ocasiones el día puede invertirse en una artesanía de mayor tamaño y más complicado.
Hablar de las ventas causa tristeza a Cirilo, asegurando que las mismas están en su punto más bajo “casi por el suelo”, lográndose vender sólo piezas pequeñas aun cuando el precio es regateado por los clientes. El bajo precio de venta no compensa la inversión que se realiza, aunque recuerda que en los años en que trabajaba junto a su madre una artesanía pequeña podía ser vendida hasta en B/. 8.00.