El pasado 24 de junio, en varios países se conmemoró el "Día de San Juan", que se considera la noche más corta del año en el Hemisferio Boreal. Uno de los lugares del mundo en donde se celebró con ahínco esta fecha cristiana en honor a Juan El Bautista es la Ville de Québec, capital de la provincia canadiense del mismo nombre.
Los jóvenes y adultos encienden grandes fogatas en la noche especial, pero en este lugar, todo tiene un significado diferente. "Algún día, un 24 de junio, festejaremos nuestra independencia de Canadá", decía un eufórico adolescente en la Plaza de Armas de Québec, ubicada frente al majestuoso río San Lorenzo.
Por espacio de cuatro siglos, la región de Québec (que en lengua aborigen significa "donde se estrecha el río") ha sido punto de un interesante debate sobre su posible separación de Canadá, país norteamericano que rechaza de antemano semejante idea. Más aún cuando crece en los sondeos el apoyo a un llamado de referéndum para confirmar si es deseo de los "quebecois" (nacionalistas quebequenses) el convertirse en un país con plena soberanía.
Etienne Nobert, quien por espacio de varios años fungió como representante comercial del Québec en Panamá, nos advirtió que pronto el resto del mundo debería habituarse a la idea de otra nación en el norte del continente.
Un dato interesante que Nobert nos destacó era la similitud del movimiento separatista del Québec con el de otros que hubo en América Latina en el siglo XIX.
"Somos los latinos de Norteamérica, buscamos nuestra identidad y admiramos a las naciones del sur", acotó.
"Si Panamá pudo separarse de Colombia en 1903, cuando el Istmo siempre preservó su identidad nacional y costumbres, porqué no se puede repetir ese caso en Québec", nos aclaraba el diplomático poco antes de regresar a su país recientemente.
POTENCIA FRANCOFONA
Bernard Landry, quien fuera Premier del Québec de 1998 a 2003, es uno de los gestores del proyecto del denominado "Parti Quebecois" en buscar la tan anhelada independencia. "Es un derecho de nuestro pueblo", nos indicó el mismo Landry durante una visita que realizamos a Canadá.
El movimiento separatista de Québec cuenta en estos momentos con el apoyo del 54% de la población, su punto más alto desde 1998, según revela un sondeo publicado el 27 de abril pasado por el periódico The Globe and Mail.
En el referendo de 1995 (el último celebrado en Québec), el movimiento soberanista perdió por unos escasos miles de votos y demostró cuán cerca está la separación territorial.
Según el analista internacional Carlos Iván Mendoza, especialista en el diferendo, un nuevo Estado "soberano" en el Continente Americano tendría diversas consecuencias.
Para Mendoza, la tradición democrática canadiense, y el acceso a medios pacíficos de pronunciamiento popular, han evitado que la violencia sea la plataforma independentista.
La importancia que reviste Québec para Canadá en términos económicos es muy relevante: contribuye con el 23% del Producto Interno Bruto (PIB) canadiense, siendo la segunda provincia en este aspecto, pues su PIB alcanzó 150, 490 millones de dólares en 2000.
En caso de que Québec fuese un país independiente, se calcula que ocuparía el lugar 19 en el mundo por su nivel económico.
En la misma región del Québec, se espera el llamado a elecciones provinciales en el 2007 y quizás retome el poder el frente separatista y convoque a un referéndum de soberanía como el celebrado en 1995.
CONTROVERSIAL: DILEMA PARA CANADA
No cabe duda de que el caso de las reivindicaciones soberanas del Québec volverán a surgir, quizás para finales de este año 2005 cuando el gobierno liberal de Canadá tenga que enfrentar unos cruciales comicios.