La elección del ultraconservador Mahmud Ahmadinejad a la presidencia iraní provocó un sismo político pues la comunidad internacional se preocupa por sus intenciones nucleares, mientras que él promete instaurar una "sociedad islámica ejemplar, desarrollada y potente".
Ahmadinejad, casi un desconocido hasta su llegada a la alcaldía de Teherán en 2003, obtuvo el viernes casi 62% de los votos, derrotando al moderado Akbar Hachemi Rafsanyani, al término de la elección presidencial más impredecible en 26 años de República Islámica.
El político ultraconservador, de 49 años, será el primer laico que ocupe la presidencia de Irán desde 1981, un factor que significa poco para quienes temen que desaparezca el esbozo de libertad social surgido durante los últimos ocho años bajo la presidencia del reformista Mohamad Jatami.
La República Islámica corre el riesgo de tomar por el camino de la radicalización bajo el mando de este ex miembro del ejército ideológico, que predica un estricto respeto a los valores islámicos y da muestras de intransigencia respecto a Occidente.
Su victoria otorga a los ultraconservadores antioccidentales el control total de todas las instituciones electivas y no electivas de la República Islámica.