La Pastelería Chalmer en Ballater, Escocia, regaló un pastel en el que se muestra a Carlos y Camila felices.
Aunque no es muy frecuente este tipo de pastel para una boda, los dueños del negocio quisieron obsequiarle al príncipe una muestra especial de sus productos.
Sin embargo, algunos mal intencionados se preguntaban, en tono de burla, si el príncipe estaba de cumpleaños o se había casado.