Juan Pablo II fue un padre para todos, una persona que sabía escuchar, entender, participar, agradecer y que caminaba junto a los demás, dijo ayer el cardenal arcipreste de la basílica de San Pedro, Francesco Marchisano, en la misa celebrada en sufragio del Papa.
Marchisano resaltó en la homilía la personalidad de Juan Pablo II y recordó su amistad con el Papa fallecido, iniciada en 1962 cuando Karol Wojtyla era obispo auxiliar de Cracovia (Polonia).
El cardenal subrayó que Juan Pablo II siempre tuvo con él "una paternidad infinita" y contó que una vez que estuvo enfermo y durante un tiempo sin poder hablar tras una operación, el Pontífice le visitó y le dijo que "no tuviera miedo", que Dios le devolvería el habla.
"Mientras acariciaba con sus manos la zona de mi garganta donde había sido operado, me tranquilizaba diciendo "verá, verá, que volverá a hablar, yo rezaré y pediré a Dios por usted", narró, emocionado, saltándosele las lágrimas.
JURAN SILENCIO
La Congregación cardenalicia decidió e suspender sus contactos con la prensa y dejaron en manos del nuevo Papa la decisión de canonizar a Juan Pablo II.