Una ola de violencia que se cobró la vida de una treintena de personas marcó ayer el segundo aniversario de la caída de Sadam Husein, conmemorado en Bagdad por decenas de miles de chiíes que pidieron el fin de la ocupación. El incidente más grave se produjo en la localidad de Latifiya, donde quince soldados iraquíes resultaron muertos en un ataque rebelde.