Luego de la boda civil, a la que no asistió la reina Isabel II, pero quien sí estuvo en la ceremonia religiosa, Carlos y Camila celebraron junto con unos 800 invitados en un banquete en un palacio cercano al castillo de Windsor y ahora se dirige hacia la residencia real de Balmoral en Escocia, donde tendrán su luna de miel.
Durante la celebración cortaron una torta nupcial elaborada con frutas de cultivos orgánicos y se sirvieron más de 16.000 canapés.