El 18 de abril arrancará el cónclave secreto en la Capilla Sixtina que designará oficialmente al nuevo Papa. A la reunión, que será presidida por Joseph Ratzinger, acudirán 183 cardenales, aunque sólo 117 tienen derecho a voto (58 son europeos, 14 norteamericanos, 21 latinoamericanos, 11 africanos, 11 asiáticos y dos de Oceanía). La mayoría necesaria en esta votación ha de ser de dos tercios.
El cónclave debe ser secreto, y en la sala sólo pueden estar los cardenales, aunque no todos tienen derecho a voto, sólo lo harán los menores de 80 años. Durante el tiempo que se prolongue el proceso, en el que los cardenales deben vivir en el Hospicio de Santa Marta sin tener contacto con el mundo exterior, se celebrarán dos votaciones diarias hasta que alguien -que no puede postularse- consiga los dos tercios necesarios para ser nombrado próximo Papa.
Durante las votaciones, a cada cardenal se le entregan las papeletas que llevan escrita en la parte superior: "Elijo como Sumo Pontífice", con un espacio debajo para escribir el nombre en cuestión. Una vez rellenas las papeletas, los cardenales se aproximarán al altar empuñándolas bien visibles en la mano para depositarlas en un cáliz.
Terminada la votación, se comienza el recuento. Según se dice cada nombre, el interventor debe atravesar con el hilo de una aguja la papeleta, pasando justo a través de la palabra 'elijo'. Cuando termina el recuento, se hace un nodo para que las papeletas queden cosidas. Con las papeletas se realizan dos fumatas diarias. El humo negro es señal de que no se ha alcanzado la mayoría necesaria, mientras que el blanco indica que la elección ha llegado a término.
Si a los tres días de cónclave no hay consenso, se realizará una pausa de un día. Tras otros siete escrutinios habrá otro receso de 24 horas. Si tras otra tanda de siete votaciones se mantiene esta situación, la elección se hará por mayoría simple.
Cuando alguien alcance la mayoría cualificada, el cardenal Joseph Ratzinger, se aproximará al elegido y le preguntará "¿Aceptas tu elección canónica como Supremo Pontífice?". "Acepto", debe contestar el elegido.