Tras un tempestuoso romance de 34 años, el príncipe Carlos de Inglaterra, de 56 años, y Camilla Parker Bowles, de 57, dijeron "Si quiero" en una deslucida ceremonia en Windsor, que contrastó con el brillo y glamour de la boda del heredero de la corona británica con Diana Spencer.
Los dos divorciados salieron de la ceremonia tomados del brazo; una boda civil, en la sala Guildhall. Sin embargo, no se besaron ni se abrazaron en público. La pareja fue luego a la Capilla de San Jorge, donde el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, ofició una ceremonia de bendición, en la que Carlos y Camila debieron confesar "múltiples pecados y malicias'', parte de un rezo incluido en el anglicano Libro Común de Plegarias. Luego juraron lealtad conyugal.