Con 80 años, escasez de alimentos y una vida completamente precaria vive cada día sus penas la señora Isabel Castillero, una humilde anciana a la que el destino le ha puesto una y mil dificultades, ella con palabras entrecortadas nos cuenta su historia, pasa hambre y su casa se cae al igual que sus esperanzas, y nadie le apoya.
Esta señora reside en la comunidad de El rosario de Penonomé, allí con sus cuatro nietos, su hija enferma y su compañero Domingo Valdés, han visto como llega la tarde sin nada que echarle al estomago, porque no hay trabajo y menos quien les ayude.
Esta familia al igual que otras en Penonomé, enfrenta una de las peores de las crisis económicas, no tienen trabajo, sus nietos algunos en las escuelas, otros en la casa porque no hay dinero para la secundaria y una hija que hace dos meses se enfermó y sin ellos saber de que, porque el dinero es escaso para que se le puedan realizar exámenes y poder sanarla.
SU VIDA
La señora Isabel, muy trabajadora durante su juventud, tiene algunos hijos, sin embargo solo vive con su hija Dalia, quien tiene cuatro hijos, Dalia está muy enferma y no puede trabajar, uno de sus hijos trabajaba, pero un problema judicial hizo que perdiera su trabajo, ahora no tienen de que depender porque su compañero Domingo es ya mayor y poco es lo que puede trabajar, esto les afecta y hace que en la mayoría de las ocasiones no tengan comida ni para cenar.
Esta anciana tiene 80 años, dice que ha visto pasar gobiernos y que ninguno le ha ayudado, tiene 40 años de vivir en la humilde casita de quincha, que como ellos ya no quiere aguantar más.