La igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres debe considerarse como un elemento necesario para el desarrollo dinámico de los mercados. La incorporación de las mujeres a la vida profesional, sin viejos estereotipos, suprimiendo la segregación existente en el mercado de trabajo y revalorizando el trabajo de las mujeres, debe suponer uno de los factores sustantivos de crecimiento del empleo.
Producto de una investigación realizada, encontramos que durante el período 1991-2004 la segregación ocupacional resulta uno de los aspectos de desigualdad observada entre hombres y mujeres en el empleo. Las mujeres ocupadas se concentran en pocas ocupaciones con respecto a las ocupaciones donde se concentran los hombres, fenómeno conocido como segregación horizontal. También existe la segregación vertical, cuando las mujeres ocupadas están poco representadas en las posiciones directivas o de altos mandos.
Tomando en cuenta los sectores económicos, en el año 2004, la participación de las mujeres en el empleo total ascendió a 35.23 % y la de los hombres 64.77%, siendo el empleo masculino 84% mayor que el femenino. La mayor participación de las mujeres se observa en el sector terciario, con 46.83%. Las cinco ramas con mayor representación femenina son: hogares privados con servicio doméstico, enseñanza, actividades de servicios sociales y de salud, intermediación financiera, hoteles y restaurantes.
Los tres grupos donde las mujeres tienen mayor representatividad son: empleos de oficina, trabajadoras en servicios personales y vendedoras. De los 78 subgrupos de ocupación la mayor representación de las mujeres estuvo en secretarias, mecanógrafas; hilanderas, tejedoras, tintoreras; enfermeras; profesoras y maestras; sastres y modistas; operarias en el proceso de producción. Una ocupación se considera femenina cuando la representación de esta supera en un 25% al empleo total femenino, para que la ocupación sea masculina se utiliza el mismo criterio. Entre los efectos negativos de la segregación se puede mencionar: la concentración de las mujeres en trabajos peor remunerados que los del hombre y que corresponden con los estereotipos de género tradicionales.