Millones de italianos, convocados por los principales sindicatos, iniciaron una huelga general para protestar contra la política económica y social del gobierno de Silvio Berlusconi.
"Superaremos ampliamente el millón de personas en las calles", afirmó Sergio Betti, responsable de la organización de la CISL, uno de los tres sindicatos organizadores del movimiento de protesta.
Los tres grandes sindicatos CGIL (izquierda), CISL (católico) y UIL (centro), que reivindican unos 12 millones de adherentes, quieren denunciar con esta huelga de cuatro horas, un proyecto de presupuesto 2005 considerado "injusto, erróneo e inadaptado para la gravedad de la situación" en el país.
Hubo marchas en 70 ciudades, y las más importantes están previstas en Roma, la capital económica Milán, Turín, sede de Fiat, y Venecia.