EL Día de las madres es de la pocas fechas del año en el que podemos mostrar con hechos nuestro afecto.
Les contaré como festejé a diez hermosas madres. Mi madre y mis nueve hermanas. Tuve que poner a prueba toda mi creatividad, siendo yo el más joven y único varón de la familia. Ante el reto decidí festejarlas mi estilo.
Decidí ser el cocinero del día, para un gran ejército, si se cuentan sobrinos y cuñados, que suman unas 40 personas, que ese día llegan tempranito en "plancha" donde mamá.
Arroz con vegetales, ensalada verde, pernil asado, plátano en tentación y chicha de naranja con raspadura, fue el menú.
Luego de comer, como todos los años, hicimos un gran circulo y en el centro "mamá", donde pacientemente abrió cada regalo y tarjeta que recibidas en medio de una algarabía.
Es primer año me robé el show, pues como se pueden imaginar regalarle a 10 madres no es relajo, por lo que decidí comprar dos obsequios: el de mi mamá, además otro que fue sorteado con papelitos entre mis hermanas. Era un delicioso perfume.
De eso hace tres años, y desde entonces espero el Día de las Madres, porque en un par de horas, puedo hacerles saber a todas ellas, cuán importantes son para mi.