La renuncia de la presidenta del capítulo panameño de Transparencia Internacional al Consejo Nacional contra la Corrupción deja un mal sabor. En pocas palabras, Angélica Maytín ha dicho que esa instancia es inoperante.
La promesa de "Cero Corrupción" era uno de los pilares del plan de gobierno que el presidente Torrijos anunció al asumir el poder el 1 de septiembre de 2004, junto a la de mayor seguridad en las calles.
Se percibe que hoy día Panamá es más peligroso que hace dos años y la dimisión de Maytín, representa un duro golpe a las promesas de transparencia formulada por la administración de la alianza Patria Nueva.
En realidad no hay mayores acciones contra la corrupción. El Consejo apenas se reúne y su Secretaría Ejecutiva no presenta mayores denuncias. La gente entendía que tendríamos a un Zar o una Zarina Anticorrupción observando con una lupa la gestión oficial para detectar casos de corrupción, pero no ha sido así. Dicha instancia se ha dedicado más que nada a "educar" a los funcionarios para no se dejen caer en la tentación.
No es que la orientación para prevenir sea mala, al contrario es positiva, pero la institución desde sus inicios debió ser más agresiva denunciando los casos de corrupción que se detecten.
Y es que hasta las investigaciones de los propios casos de corrupción que el propio PRD le atribuía al gobierno arnulfista no se investigan. Apenas el caso de las inundaciones de una barriada en el sector Este de la provincia de Panamá registró algún avance; el resto ha quedado en el baúl del olvido.
Hay que agilizar la labor del Consejo Anticorrupción, de lo contrario esa instancia sólo será un nuevo organismo burocrático creado por la Patria Nueva.