No es nostalgia por aquello de que el pasado fue mejor. Es aquel sentimiento de que hoy puede llegar a ser tan bueno como antes.
Nos dice la maestra Nena con un envidiable claridad de mente a sus noventa años, que la disciplina y la cortesía en el trato con los demás eran de las mejores actitudes inculcadas en su tiempo, a los muchachos.
En estas enseñanzas cooperaban los padres de familia, quienes también mostraban respecto.
Faustina Marín de Alvarado, la maestra Nena, para quien alumnos como el doctor Clemente Martínez y el productor Antonio Barría, son recordados con sumo aprecio, manifiesta que antes había mucho entusiasmo por ser maestro(a). Señala: "a pesar de no ser bien pagados". "Cuando me gradué, ganaba noventa dólares. Había educadores formados con solo tres años de estudios en el Félix Olivares Contreras cuyo pago era de sesenta dólares".
Esta educadora con siete hermanos, fue la única de su familia a quienes sus padres enviaron a la Normal Institutora en ciudad capital para luego obtener su título en Santiago de Veraguas. Agrega que, "sólo las personas con un poco de dinero eran quienes iban a estudiar a Panamá".
Son muchísimos los recuerdos que la maestra Nena nos cuenta de cómo era antes la enseñanza pública. En sus 28 años de maestra en Horconcitos y luego en Doleguita (David), "los maestros nos llevábamos los cuadernos de composición y dictado para calificarlos por la noche bajo una lámpara de kerosén". "Eran dos sesiones de clases en que atendíamos bien a unos 26 muchachos, que era lo más que uno podía tener en un aula".
Refiere la maestra que, "los padres no gastaban plata porque el gobierno daba las láminas, plumas, lápices y los libros que servían para varios niños". Sonríe y comenta que los maestros eran bien recibidos por la comunidad, "casi como si fuera un doctor".
Reseña que aprendió a inyectar. Algunos la consultaban pero ella los mandaba con el médico. Explica que la sanidad visitaba bastante las escuelas.
La maestra Nena enfatiza en que el maestro(a) es un guía para sus estudiantes. El aprecio hacia ellos depende de su comportamiento e interés por educarlos.