Las fuertes lluvias de ayer trajeron episodios trágicos, pero también hubo finales felices.
El desbordamiento del Río Soloy en Chiriquí causó la muerte por ahogamiento de la niña de 8 meses Rosa Sabina Montesuma, y de Plinio Bejerano, de 60 años.
Pero en la comunidad de Curtí, en Chepo, tres niños que fueron barridos por la corriente del río del mismo nombre, pudieron salvar sus vidas agarrándose a un tallo de plátano. Treinta minutos después de reportarse su desaparición, fueron rescatados, lo que fue calificado como un milagro por sus familiares.