Domingo 16 de agosto de 1998

 








 

 


EDITORIAL
El Canal de Panamá en la perspectiva de hoy

El 15 de agosto de 1914, la nave de trabajo denominada "Ancón" realizó la primera travesía oficial de la ruta canalera excavada en la cintura estrecha del istmo de Panamá, donde inicio un proceso de cambio geopolítico y mercantil que afirmó la primacía mundial de Norteamérica, país constructor de la obra.

Las rutas marítimas del Cabo de Hornos que dieron esplendor a la marina chilena y valor en oro al "chilean dollar" decayeron dejando tras sí el fantasmagórico espectáculo de poblaciones en abandono, depreciadas, en decadencia; igual ocurrió con los tráficos navales de Perú. Una investigación acuciosa del sociólogo chileno Claudio Vélez, muestra los destrozos financieros y económicos que significó la apertura canalera, para el Sur.

Panamá, unida a los destinos de la magna obra de ingeniería, la presencia de enclave de una nación con idioma, cultura, sentido religioso, y propósitos mercantiles distintos generó controversias que por más de ocho décadas se mantienen, donde se reclama contra el argumento que nos mira como un camino de agua, una escalera de esclusas, con olvido de que somos una nación, con hitos históricos, aspiraciones y valores propios.

El enclave zoneíta que cuadriculó mil cuatrocientos kilómetros cuadrados, divorciados de las instituciones panameñas, regidos por legislaciones y reglamentos foráneos, con peso económico abismal para la endeble república panameña, generó una nacionalidad híbrida "los zonias" y cortó la vida republicana en su geografía y en soberanía.

Hoy, en la escalada generacional, que inicia el General Correoso con su llamamiento a las armas, en 1904, contra el invasor, y las lides soberanistas, denunciadoras, reclamantes, que llenaran folios con actuaciones de arrojo y patriotismo, nos acercamos a unificación republicana, y asumimos el reto de mantener abierto el Canal al propósito del intercambio y la reciprocidad de las naciones.

El Canal soporta hoy el surgimiento de competidores que articulan puertos, carreteras y ferrocarriles en búsquedas de desplazar las clientelas hacia otros horizontes mercantiles; la obsolescencia de algunas de sus estructuras obliga a la incorporación de tecnologías y aditamentos de modernidad a la expansión de su cauce, y el control hídrico de su cuenca, medidas que prolongarán la vida útil canalera hacia el tercio del venidero milenio.

Para los panameños el Canal de Panamá debe corresponder a una agenda nacional, por encima de partidismos, amicales arreglos, o aprovechamientos indebidos: debemos entender la materialización de la ruta canalera como expresión de la nación, que pertenece a todos.

Ojalá mantengamos elevado tono, sereno ánimo y decidida voluntad para que el negocio canalero y las reversiones territoriales sirvan de cornucopia al progreso del país; sin indebidos aprovechamientos y ni subalternos consideraciones.

 

 

 

 


 

AYER GRAFICO
El único sobreviviente de los constructores del Canal es colombiano y vive en Panamá.


CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo, malgasto mi XIII mes.


OPINIONES



 

 

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