Algunas mujeres se casan con hombres que ya tienen hijos y deben padecer su negativa de no tener más niños, frente al escenario de que el hombre no quiera hijos, las opciones no son muchas: seguir adelante y realizar el duelo de la maternidad frustrada, intentar revertir la situación o simplemente emprender la retirada.
Hoy nadie se sorprende de que las mujeres posterguen la maternidad, e incluso, que por opción decidan no tener hijos. Pero cuando esta decisión se ve frustrada por oposición de la pareja, el escenario cambia. Sin embargo, no son pocas las mujeres que se involucran en relaciones con tales limitaciones.
En las consultas de psicólogos y terapeutas de pareja, la presencia de este tipo de conflicto se ha vuelto habitual. Se trata de una temática nueva, propia de los tiempos modernos.
SITUACION COMUN
Según los psicólogos, son muchas las mujeres que pasados los 30 deben enfrentar el tema de la maternidad. Aunque la situación más extrema la viven aquellas que sienten que el reloj biológico empezó a funcionar y desean ser madres lo antes posible. "Lamentablemente, quien sea pareja de un hombre mayor, que no quiere hijos -porque ya los tuvo- y decide seguir al lado de esa persona tendrá que asumir muchas frustraciones".
Ahora, hay que tener claro que toda opción implica dejar algo. Una pérdida siempre va a significar tristeza, rabia, rebeldía, pero la mujer no debería sentir la postura de su pareja como un asunto personal.
"El hombre debe tener la libertad para decidir si desea ser padre. Desde ese punto de vista es respetable que se niegue. Pero al aceptar las reglas que él impone, lo ideal es mantenerse en una línea. Es decir, evitar reproches posteriores por la infelicidad que generó la decisión de no tener hijos".
La búsqueda de pareja no es un acto azaroso. La persona lo hace en relación a lo que siente que es su complemento. "Para algunas mujeres, enamorarse de este tipo de parejas puede resultar normal, ya que de manera inconsciente rechazan la idea de ser madres. Quizás no tuvieron un modelo adecuado que las hiciera desear serlo.
Ser madre no sólo significa tener hijos biológicos, sino también entregarse a otros a través del trabajo o proyecto de vida, concluye muchos conocedores del tema.