La Junta Militar que ha tomado el poder en Mauritania ha decretado una ordenanza constitucional para legitimar su autoridad y gobernar provisionalmente el país, en medio de protestas nacionales e internacionales que piden la vuelta a la legitimidad.
Para remediar una situación inconstitucional provocada por el golpe de Estado contra el primer presidente elegido de manera democrática en Mauritania, Sidi Mohamed Uld Cheij Abdalahi, la Junta se ha autoproclamado Alto Consejo de Estado y ha decretado una ordenanza no incluida en la Constitución revisada y votada por referéndum en 2006.
La actual Carta Magna fue sometida a referéndum popular por los militares que en agosto de 2005 derrocaron al antiguo presidente, el coronel Muauia Uld Taya, que se hizo con la presidencia del país después de un golpe de Estado. Según esta Constitución, toda revisión debe pasar por un referéndum popular o por un voto en el Parlamento.