Entre el llanto, dolor, impotencia, pobreza, lodazal (tanto en el patio, como en el interior de la vivienda), más una pertinaz llovizna, que parecía que el cielo acompañaba con su llanto, a la desconsolada familia Carrasco Carrasco de la Barriada El Hatillo de Ocú, provincia de Herrera, por la trágica muerte de su pequeña hija, de tan sólo 10 años de edad, María Eugenia Carrasco C., hecho ocurrido el pasado viernes 9 de julio a las 12:00 m.d.
LO QUE OCURRIO, COMO LO CUENTAN EN EL PUEBLO
Ulpiano González y Miguel Carrasco (padre de María Eugenia) son vecinos y además compadres, ya que el primero es padrino de uno de los hijos de Miguel; además, vecinos de tan sólo unos 15 ó 20 metros de distancia. Acostumbraban a vender juntos legumbres, raíces y tubérculos con el saco al hombro, en ciudades como Chitré y Santiago de Veraguas.
Cuentan los lugareños, que el viernes 9 de julio, a Ulpiano González y a otra persona, que tenían una fianza por viejas rencillas, dicha fianza se les vencía, precisamente ese día. Ulpiano se encontraba en una tienda tomándose un refresco; algunos que por allí pasaron le dijeron: "hoy se les vence la fianza; cuídate mucho del fulano ese, que te puede joder". Al poco rato, pasó su enemigo y cuentan que le recordó que ese día terminaba la fianza. Cosa que puso muy nervioso a Ulpiano, y salió para su vivienda, donde se encerró.
En la casa de los Carrasco estaban cocinando pixbae (pifá) para vender; y a falta de sal, la niña fue a pedirle un poco a Ulpiano. Este se encontraba prevenido con su arma de fuego lista para ser disparada. Pensando que quien tocaba la puerta era su enemigo, disparó contra la pequeña quitándole la vida minutos después. Así es como lo cuentan en Ocú.
COMO RECUERDAN A MARIA EUGENIA
Hoy en un salón de la escuela primaria de El Hatillo hay una silla vacía. Esa silla era la de María Eugenia Carrasco, donde realizaba sus tareas y quehaceres escolares. Uno de sus últimos trabajos realizados en esa silla, fue colorear de manera nítida la imagen de Nuestra Madre Guadalupe.
La maestra Carmen Osorio describe a María Eugenia como una niña muy tímida, quieta; "por su factor económico, de cómo vive su familia, era una niña regular en las calificaciones. Más que todo la recordamos como tímida que nos acompañaba a diario".
Su sepelio será recordado siempre en Ocú, por la cantidad de gente que se solidarizó con esta sufrida familia, señaló la maestra Osorio.
NECESITAN AYUDA
El dolor y la tristeza invade a esta familia; su humildad y orgullo de campesino, les anuda la lengua y les ahoga en la garganta el grito de "pedir ayuda". Es por eso que desde la escuela de El Hatillo, la maestra Carmen Osorio y sus colegas solicitan la solidaridad humana del pueblo panameño para con esta sufrida familia que vive en pobreza extrema. Entre sus necesidades, sobresale la falta de una vivienda digna, ya que viven en una choza, y un cuarto de bloques.