En la selva darienita a orillas del río Tuira se construyen yates de lujo, que llegan hasta costar un cuarto del millón de dólares.
El armador no es un hombre con grandes estudios, sino que es un señor de 69 años que apenas llegó hasta sexto grado, pero que se ha perfeccionado en el oficio.
Ese es el incansable Rufino Gómez, quien en Yaviza desarrolla su labor de construir barcos de cabotaje y yates de lujo.