El entrenador de Brasil, Carlos Alberto Parreira, aseguró ayer que Argentina, su rival de mañana en la final de la Copa América de Perú-2004, llegará al partido presionada por la "obsesión" de conquistar un título internacional para calmar una larga sequía de 11 años sin lograrlo.
"Brasil está tranquilo y relajado, pero que no se confunda esa tranquilidad con desinterés. Estamos motivados", declaró Parreira.