Varias personas negocian con el dolor ajeno en una morgue en un centro hospitalario en el distrito de San Miguelito, denunció Máximo Cortel, gerente de la Funeraria San José.
Al parecer, la insólita situación tiene sus orígenes en una denuncia presentada por Cortel el 27 de abril del 2005.
Se sospecha que el "señor encargado de la morgue del centro hospitalario estaba vendiéndole los difuntos que entraban al lugar a una empresa funeraria, donde tenía sus intereses".
El ilícito se detectó porque la señora Blanca Vásquez, madre del occiso, denunció una especie de persecución implementada por esta persona a fin de que utilizara la funeraria, donde tiene sus intereses.
Un galeno llamado Pedro Contreras mandó una nota; se investigó vía telefónica, pero se alegó que no había quejas y se cerraron las pesquisas por falta de evidencias.
Cortel alegó que él tenía un testigo de esas irregularidades, pero que no le dieron oportunidad para denunciar nada.
Se percibe un monopolio, incluso terceras personas cometían irregularidades en esa morgue ubicada en un centro hospitalario ubicado en el distrito de San Miguelito.