El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo que los ataques con bombas en Londres fueron una agresión contra el mundo civilizado y juró que "no nos vamos a rendir".
"Los terroristas saben que no pueden vencernos en el campo de batalla. De la única manera que los terroristas pueden ganares si perdemos la calma. Esto no va a suceder bajo mi custodia", dijo Bush en unas instalaciones del FBI al sur de Washington.
"El ataque en Londres fue un ataque al mundo civilizado y el mismo está unido en su determinación: no nos vamos a rendir, vamos a defender nuestra libertad", dijo Bush.