El alemán Jens Voigt saboreó su primer día vistiendo la malla oro del Tour de Francia ayer, lunes, jornada de descanso en Grenoble, sabiendo que muy probablemente la pierda a la llegada a Courchevel el martes, al término de la primera etapa en los Alpes.
"Fue un trabajo muy duro hacerse con la malla, nunca es fácil", admitió el alemán, consciente de sus limitaciones.