La felicidad se genera en la mente humana; pensamos, nos conducimos, nos sentimos mejor y estamos más sanos cuando somos felices. Por eso, hay que saber interpretar los hechos tratando de ver siempre en ellos lo que tienen de positivo. Un acontecimiento trágico puede ser transformación, por una mente positiva, en un trampolín para triunfos. Tómese el hábito de tener siempre un objetivo, sin preocuparse de lo que pasa. Tenga razones para vivir, metas bien claras y definidas. Frente a las amenazas y problemas que se le presenten, reaccione en forma emprendedora y enérgica adaptándose a las diversas situaciones de cada día.
Sepa que la felicidad no es algo que a usted le viene, es algo que usted se produce a sí mismo o se determina a hacer. Si usted espera que la felicidad le llegue de un golpe, que se le presente de pronto o se la traigan otras personas, tendrá posiblemente que esperar toda una eternidad.
Cada día nos presente una mezcla de bien y de mal, el trigo está mezclado con la cizaña (dice la Palabra de Dios) y de acuerdo a nuestras reacciones, seremos felices o infelices, fortalecidos o debilitados en nuestro espíritu. Si usted almacena en su memoria los diversos momentos de felicidad y de triunfo, tiene una serie de pensamientos positivos que si los relaciona con su fe en Dios y los aplica a las circunstancias que se le presentan, lo convierten en un triunfador. Somos dueños de nuestra vida y todo depende de lo que decidamos hacer con ella: ser "felices o infelices".
¿Cómo nos llenamos de pensamientos positivos? Volviendo nuestra mirada hacia el pasado y observando las veces que problemas que nos parecían insufribles o insuperables, fueron superados y más bien nos dejaron grandes experiencias para seguir luchando en la vida. También es bueno recordar todos aquellos momentos agradables y felices que hemos vivido. Todos ellos son fuente para nuestro baúl de esperanza y felicidad.
Nuestra confianza en el Padre fortalecerá nuestras capacidades de hijos suyos para salir adelante en los problemas que se nos presenten, pues: "Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece". "Si Cristo está con nosotros, ¿quién contra nosotros? Con estas frases bíblicas se mantiene todo un arsenal que podemos tomar en nuestros momentos de crisis para fortalecernos y salir adelante.
¿Sabía usted que el 95 por ciento de nuestra conducta, sentimientos y reacciones son un hábito? Algunos no son buenos, como tener pensamientos malos y negativos, pero pueden ser modificados y transformarlos, si tomamos la decisión de cambiarlos en positivos. Y no se olvide, ¡Con Dios, usted es...Invencible!