La fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo, "Hábeas Christie", es una de las más importantes dentro del calendario litúrgico porque celebramos el Misterio de Amor más grande: La Eucaristía, fuente de la vida cristiana.
La finalidad principal de la Eucaristía es su celebración y la comunión con el Cuerpo y Sangre de Cristo, que ha querido ser nuestro alimento para el camino de la vida.
Pero desde que la comunidad cristiana empezó a guardar el Pan eucarístico, sobre todo para los enfermos y para el caso del viático -cosa que data ya desde los primeros siglos-, fue haciéndose cada vez más coherente y natural que se rodeara el lugar de la reserva (ahora el sagrario) de signos de fe y adoración al Señor.
Es lo que ya subraya esta fiesta, con un cierto paralelismo con la noche del Jueves Santo, en aquellas horas entrañables entre la misa vespertina y el comienzo del Viernes.
Al celebrarlo en jueves, recordamos el jueves santo, día de la institución de la eucaristía.
Ambos días tienen un objetivo similar, pero no son un simple duplicado. El Corpus Christi nos proporciona una segunda oportunidad para ponderar el misterio de la eucaristía y considerar sus varios aspectos.
Nos invita a manifestar nuestra fe y devoción a este sacramento, que es el "sacramento de piedad, signo de unidad, vinculo de caridad, banquete pascual en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera.
En muchos países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.
FIESTA DEL CORPUS, INSPIRACION DE UNA SANTA
La fiesta del Corpus Chirsti nació por la devoción de Santa Juliana de Mont Cornillon, religiosa que profesaba un profundo amor al Misterio Eucarístico. Originaria de Retines cerca de Liege, Bélgica, desde joven, tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento y siempre deseo que se tuviera una fiesta especial en su honor.