En una cifra récord. En menos de una semana la Unidad Nacional de Hurto Pecuario de la Policía Técnica Judicial (PTJ) logró el arresto de 13 personas dedicadas al cuatrerismo y la recuperación de 57 reses valoradas en unos 20 mil balboas que fueron hurtadas en fincas ganaderas de las regiones de Panamá Oeste, Azuero, Veraguas y Chiriquí.
De acuerdo al informe presentado por esta dependencia de la PTJ, el caso más relevante fue el resuelto en La Chorrera, en donde se pusieron tras las rejas a tres sujetos y se recuperaron un total de 31 cabezas de ganado.
Seguido por otra acción que se desplegó en la ciudad de Las Tablas, provincia de Los Santos, con la cual se ubicaron unas 16 reses que le fueron hurtadas al propietario de una finca ganadera por su propio hijo, un menor de 17 años.
Los operativos realizados por la Unidad Nacional de Hurto Pecuario, también se ejecutaron en la provincia de Chiriquí, en donde se detuvo a tres personas y se recuperaron 10 reses hurtadas. Mientras que en la región de Veraguas también se arrestaron a tres sujetos, a quienes se les vinculó con el delito de cuatrerismo, aunque en este caso no se logró encontrar el ganado robado, ya que el mismo había sido vendido y sacrificado para su comercialización de manera clandestina.
Edwin Núnez, jefe de esta división de la PTJ, explicó que la acción ejecutada en menos de una semana se dio como resultado de las denuncias que se interpusieron en estas regiones del interior, en donde se reportaron en total el hurto de unas 107 cabezas de ganado.
Cuantificó que se recuperaron más de la mitad, toda vez que se pudo comprobar la participación directa en delitos de cuatrerismo de unos 13 sujetos del total de 25 que se arrestaron para ser investigados.
El funcionario mencionó que los procesos de investigación y los operativos que ha realizado esta unidad, han comprobado el hecho que los capataces o encargados de las fincas ganaderas de diversos puntos del país, están en su mayoría involucrados en el robo de las reses; acción esta que practican en combinación con algunos comerciantes que se encargan de la venta y el sacrificio clandestino del ganado.
Núñez manifestó que el modus operandi de estas organizaciones de cuatreros, funciona sobre el hecho que los capataces, abusando de la confianza de sus patronos, aprovechan las horas nocturnas para sustraer el ganado y luego una vez sacado de la finca se establece el contacto inmediato con el comerciante local, quien se encarga de transportarlo a los mataderos o de sacrificarlo y venderlo.
El jefe de la Unidad de Hurto Pecuario de la PTJ elogió el apoyo de los propios ganaderos a la labor que ha realizado esta dependencia, la cual ha logrado obtener resultados efectivos, sobre todo, en la disminución en los índices de delitos de cuatrerismo en Veraguas, Chiriquí, Panamá Oeste y Azuero.