Como siempre, llegaron los políticos "echaron su cuento" y nada de respuesta para los pescadores de El Salado, quienes necesitan se cumpla con la construcción de un relleno para el atracadero de los botes y evitar con esto el tramo de lama que tienen que recorrer los pescadores hasta la orilla, cuando está la marea seca y deben dejar los botes distantes para cargar con las canastas de peces y con los pesados motores fuera de borda.
Un primer intento se hizo con las cuadrillas del Comando Sur a inicios de la década del 90, cuando se depositaron grandes rocas para ir cimentando las bases del muelle que pueden estar utilizando más de 40 pescadores artesanales diariamente, pero que no culminó, no se sabe porqué precisamente.
Ahora denuncian la indiferencia de parte de autoridades del Gobierno Central y municipal que no le han tomado el interés necesario para evaluar y presupuestar una inversión para este lugar de atractivos y sobre todo de comercio de alimentos del mar, indispensables para la dieta del panameño.
El pescador José Manuel Tello, dijo que siempre se ha dicho que se va a hacer el muelle, pero los moradores no creen en nada, porque siempre son promesas que no se cumplen en El Salado.
De concretarse el muro para el muelle, este sería de utilidad no sólo para facilitar la labor de desembarco y embarque de los pescadores, sino que evitaría que las altas mareas sobrepasaran el nivel de tierra firme y se introdujeran en las humildes casas de este sector aguadulceño.
El Salado, sus salinas, los manglares, la pesca y la vida de los pescadores son figuras emblemáticas que identifican el Aguadulce de ayer y hoy, pero no sólo de la ilusión y la añoranza pueden vivir estos esforzados hombres del mar, sino de realidades y una de ellas es, que se construya el muelle, atracadero de prioridad para el comercio del marisco en la región.