Lo que más recuerda el alero Karl Malone de las dos finales de la NBA que ha jugado, es "el sabor amargo en la boca" por haber quedado tan cerca de su meta de conseguir un anillo de campeón.
Después de 18 temporadas y dos viajes a las finales con los Utah Jazz -en ambas ocasiones perdieron contra Chicago Bulls-, Malone sabe que, pese a militar en un equipo de estrellas como Los Angeles Lakers, "no tengo nada garantizado aún".