domingo 30 de mayo de 2004

 

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  LA VOZ DEL INTERIOR



Inundaciones: ¿desastre natural o irresponsabilidad ciudadana?

Rodolfo Gaitán | Leonardo Machuca

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Uno de los puntos más azotados por las inundaciones ha sido el de Guabito, área fronteriza con Costa Rica.

La Voz del Interior

El desbordamiento de los ríos Aguacate, Potrero, Indio y sus afluentes que se encuentran dentro de la cuenca hidrográfica de los ejidos municipales del distrito de Arraiján, ha afectado hasta unas 2 mil personas de diversas urbanizaciones cercanas a éstos, dejando varios damnificados y ocasionando pérdidas materiales de consideración.

El desastre natural es incontrolable, pese a los ingentes esfuerzos de las autoridades gubernamentales que han puesto en práctica una serie de medidas de seguridad para contrarrestar el problema. El Ministerio de Obras Públicas, por ejemplo, ha dragado los ríos obstruidos por desechos orgánicos e inorgánicos arrojados a la correntía para evitar la crecida, sin embargo, ha sido infructuoso, ya que la práctica persiste.

El Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), inició un proceso de estudio técnico en las áreas sensibles, que consiste en la confección de mapas de riesgo para determinar las zonas vulnerables a inundaciones. Dentro de estas circunscripciones se determinó a las comunidades de El Realengo del corregimiento Juan Demóstenes Arosemena, residencial Vista Alegre, urbanización Bello Amor como las más afectadas por los desastres naturales.

No obstante, para los especialistas en estos fenómenos, la principal causa de las inundaciones son las tormentas tropicales y las lluvias torrenciales que provocan los desbordamientos de los ríos y otras corrientes de aguas.

Por ello hay que estar conscientes que los métodos de cultivos no racionales y la deforestación indiscriminada alteran el medio ambiente.

No obstante, sugieren que cuando se registran las precipitaciones se debe poner en alerta a las instituciones de seguridad pública para salvaguardar la vida de los habitantes de las áreas identificadas como susceptibles a inundaciones. Además, se recomienda a las personas no construir viviendas en áreas colindantes a orillas de las afluentes de los ríos.

Por su parte, la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), en un informe revela que las inundaciones producidas en Panamá se deben a la deficiente edificación de obras que obstaculizan el curso de las aguas.

Recomiendan que la aprobación de los planos de obras en la servidumbre de los ríos sean evaluados por las entidades gubernamentales como el Ministerio de Vivienda, el Ministerio de Obras Públicas, antes de ser refrendados, siendo más exigentes en la aplicación de las medidas para evitar obstaculizar los afluentes.

Los residentes del Realengo, una de las comunidades más afectadas del distrito de Arraiján, culpan a una constructora de proyectos de urbanización de instalar sistemas de alcantarillados de aguas residuales que desembocan en una quebrada, cuyos afluentes colindan con el área habitada.

Elmira Domínguez, vocera de los afectados, recordó que una comisión representativa de la comunidad en cortesía de sala ante el Consejo Municipal, solicitó al alcalde Jaime Barroso que explicara a la comunidad por qué se aprobaron los permisos a la constructora privada responsable de instalar el sistema de alcantarillado para el desalojo de las aguas pluviales.

De acuerdo con la fuente lo más viable es que las aguas pluviales de la urbanización sean desviadas para desembocar al caudaloso río Cristal, esto evitaría los constantes desastres naturales que afectan a la comunidad.

Para Samuel Gascón, vocero de los residentes de la urbanización Bello Amor, el problema de las inundaciones se da con frecuencia por la carencia de un sistema de cunetas que permita un desalojo rápido de las aguas pluviales hacia el río Aguacate, cuyos afluentes tienen su recorrido colindante al área poblada.

Para el ingeniero municipal de Arraiján, Félix Lorenzo, la soga siempre se revienta por el lado más corto, el municipio es el menos culpable de la problemática. En primera instancia el plano del proyecto de la urbanización Valle Hermoso y circunvecina fue aprobado en el año de 1998 durante la anterior administración.

Es el MOP la entidad responsable de brindar el mantenimiento a los desagües. Si bien es cierto que el agua desemboca en una área baja de la comunidad El Realengo, situación que a juicio de los moradores provoca las inundaciones, es la entidad encargada de velar por el problema.

El Consejo Municipal de Arraiján en búsqueda de una pronta solución al grave problema de las inundaciones, citó a las instituciones involucradas: Ministerio de Obras Públicas, Autoridad Nacional del Ambiente, Ministerio de Vivienda, Sistema Nacional de Protección Civil para realizar próximamente una inspección en el área afectada y así deslindar responsabilidades.

Bocas del Toro

Las inundaciones en la provincia de Bocas del Toro han generado destrucciones devastadoras, muerte, y hasta historias fantásticas.

Ríos poderosos como el Changuinola, Teribe, Sixaola y Cricamola, entre otros, han inundado miles de hectáreas de tierras llenas de sembradíos de bananos, plátanos, otras utilizadas para la cría de ganado.

Durante la inundación de 1970, algunos residentes de las riberas de los ríos Teribe y Changuinola, aseguran haber visto una serpiente de dos cabezas bajando de la cordillera.

Agregaron, que los relámpagos que se observaban en la desembocadura del río Changuinola fueron los que mataron el enorme animal.

Y con esa historia muchas personas han vivido, algunos creen, otros no, lo cierto es que para ese entonces, se veían bajar árboles de tamaños inmensos, casas enteras, ganado, cerdos, entre otros.

Caseríos enteros quedaron sepultados por el lodo, las plantaciones bananeras quedaron inservibles, el agua entubada proveniente de pozos perforados por la empresa frutera desapareció. Las enfermedades llegaron, pero la ayuda también, fue una época que pocos quisieran recordar.

En el transcurso de los próximos 34 años, se han registrado otras inundaciones. Actualmente continúa la naturaleza dándole dolor de cabeza a propios y extraños. Muchos lugares ya no son tan golpeados gracias a la pericia del hombre y sus maquinarias.

Enormes muros fueron construidos para proteger además de las personas, a las plantaciones bananeras, principal rubro de exportación nacional y actividad en torno a la cual gira la economía de la provincia.

Uno de los puntos más azotados por las inundaciones ha sido el de Guabito, área fronteriza con Costa Rica.

En el año 2001, se registró otra gran inundación que dejó sin techo a muchas familias, sin empleo a otra cantidad, pues los comercios fueron afectados. La provincia quedó incomunicada con el resto del país durante dos días, lo que motivó la movilización de un gran contingente de personas, equipo, alimentos, ropas y frazadas dirigidos principalmente a las cientos de personas que habitaban los más de 10 albergues habilitados en lugares como, finca 52, La Mesa, Las Tablas, Tigur Hill, Changuinola, San San y otros. Un nuevo muro de contención fue construido a orillas del río Sixaola a la altura de Guabito.

El muro construido a un costo superior al millón de dólares prácticamente ha colapsado. A finales del año 2003 los moradores pusieron docenas de sacos de arena en varios de los puntos más débiles, luego, esperaron mientras rezaban y cruzaban los dedos para que dejara de llover como efectivamente sucedió.

A inicios del mes de mayo de este año, el imponente río nuevamente amenazó y muy en serio. Los sacos de arena desaparecieron, el muro en algunos puntos tiene apenas un metro de grosor, lo que significa que de darse severas lluvias, inevitablemente los habitantes de Guabito tendrán nuevamente que colgar sus pertenencias del techo de sus casas o bien trasladarlas a lugar seguro. Consultadas las autoridades, sostienen que no hay inversión nueva para el muro, habrá que esperar a los nuevos dignatarios para que tomen decisiones, las que deben tomarse pronto y con celeridad, porque podrían dejar a su suerte a un pueblo de más de seis mil habitantes.



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