La ola de suicidios en la provincia de Coclé mantiene alarmados a los coclesanos y a la Iglesia Católica que aduce que el mal de la depresión ronda la región que lleva 13 ahorcados en lo que va del año y que se han convertido en el grito desesperado de una sociedad que necesita orientación.
Esta cifra de suicidios en la región coclesana es motivo de preocupación, ya que según las estadísticas, de los trece casos que se han registrado en lo que va del año, la mayoría son de varones jóvenes que no encuentran otra solución a sus problemas.
Según una estadística que lleva la Policía Nacional de Coclé acerca de estos casos (trece en total), todos de personas ahorcadas, dos de ellos son de mujeres y una gran cantidad de intentos de suicidios de jóvenes, adultos y adultos mayores de todas las clases sociales y profesiones.
CAUSAS
Aunque no se ha dado a conocer aún un motivo específico del porqué las personas toman esta determinación, son diferentes las causales que llevan a tal decisión y que algunos suicidas dan a conocer a través de cartas que dejan a sus familiares.
Gran parte de los casos de suicidios que se han registrado en Penonomé y Aguadulce, en la mayoría son por problemas pasionales, difícil situación económica, depresión o sencillamente falta de orientación frente a un problema que pudo haberse tratado por alguien con más experiencia.
Se han presentado muchas situaciones, como el caso del joven Alvaro Javier González de la comunidad de Los Torres de El Copé de La Pintada, quien con sólo 19 años decidió ahorcarse, aparentemente porque embarazó a una menor de edad y al querer llevarla a su casa, los padres de la menor se rehusaron y él no vio otra solución que buscar una cuerda para ahorcarse.
Otro de los problemas que ataca a las personas es la baja estima, que no permite que el individuo piense, como el caso de un joven que en Penonomé decidió quitarse la vida porque su padre lo reprendió al hacerle daño a un perro. El menor de edad decidió ahorcarse en un árbol, en el norte de Penonomé, porque no soportó que su padre lo reprendiera.
En un poblado cercano a Penonomé un joven decidió guindarse porque había tomado el dinero de una sociedad de su hermana y la joven le había exigido que lo devolviera o lo denunciaría. Lamentablemente el joven se desesperó y no encontró otra salida que una soga, un árbol de nance y la soledad que lo embargaba; los problemas económicos se apoderaron de él y de su vida.
LA IGLESIA
Uriah Ashley, monseñor de la Diócesis de Penonomé, lamentó que las personas tomen esta fatal decisión, cuando hay ciudadanos que encontrándose muy enfermos deciden luchar y salir adelante.
"La gente que está atentando contra su vida es joven, con todas las capacidades y no lo ven, pues la enfermedad del siglo XXI es la depresión y hay que estar atento a todo aquel que se va aislando en los hogares para que no tome una decisión fatal".
Según el obispo, hay que estar pendientes de cada uno de los miembros de la familia, los que quizá no dan a conocer sus sentimientos, pero presentan síntomas depresivos que son los que lo llevan a la fatal decisión de quitarse la vida.