Si usted pensó que ya lo había escuchado todo, prepárese para lo que sabrá a continuación. Una denuncia hecha por el conservacionista, biólogo, catedrático, y folclorólogo chitreano Francisco Delgado Botello, quien asegura tener pruebas que en Darién, Coiba y Cerro Hoya en Azuero están asesinando "guacamayas", tan sólo para extraerles las plumas de sus colas y venderlas a B/.3.00 cada una para ser utilizadas en el "fustillo" de los diablicos sucios azuerenses.
El denunciante, Francisco Delgado, resalta que el diablico sucio de Azuero por toda una antonomasia ha vestido plumas de guacamayas que ha conseguido a través de las selvas (cuando las teníamos) con referencias históricas tan tempranas, como el manglar de La Villa de Los Santos. Con la eliminación de las selvas, conseguir plumas de guacamayas ha sido un problema para todos los diablicos de Azuero y por eso es que se han proyectado hacia otras regiones.
Delgado recordó que los grupos indígenas capturan guacamayas para comer y para tenerlas en cautiverio; "pero también es cierto que en otras regiones del país la cacería de guacamayas, a pesar de estar protegidas desde el año 1995 por la Ley 24, tenemos referencias que se siguen desapareciendo guacamayas en el sur de Azuero. Tenemos referencias que cada año, parejitas de polluelos de guacamayas rojas o verdes son vendidas ilegalmente, ya que también están protegidas por la Convención de CITES (Convenio Internacional de Especies en Vías de Extinción)".
Añadió el conservacionista que tiene información de traída de plumas de guacamayas desde "la isla de Coiba, a través de policías que trabajan de guarda en aquellos lugares. También fuimos testigos de que hay guacamayas en cautiverio en el área de Coiba".
Por este medio, Francisco Delgado advierte que hay que respetar las leyes, hay que conservar las guacamayas; porque a través de un programa internacional estamos logrando salvar la danza del diablico sucio de Azuero a través de el Convenio CITES, recibiendo plumas de Europa, donde no hay guacamayas, sino creadas, y favoreciendo a cualquier cantidad de diablicos.
Delgado se siente orgulloso de que este convenio ya tenga 20 años, donde desde Alemania le envían plumas mudadas de cola de guacamayas para que las utilicen en los diablicos sucios azuerenses. Estas plumas son prestadas o alquiladas a tan sólo B/.1.50 (para los gastos con CITES) el paquete de 30 plumas que es lo que regularmente se lleva el fustillo del diablico. Sin embargo, lo lamentable de este asunto es que en muchas ocasiones no las devuelven, las venden o se las roban, porque según Francisco Delgado hay diablicos que ilícitamente colaboran con la compra de estas plumas aduciendo que prefieren tener las propias.
Se entiende que las guacamayas son monogamas (una pareja para toda la vida); al asesinarlas, también se puede estar matando a sus pichones, los cuales esperan a sus padres que nunca regresaran, porque sus hermosas plumas fueron el motivo de que criminales ecológicos cegaran sus vidas de certeros disparos en pleno vuelo.
El colorido que presentan estas "reinas" del bosque, parecen la paleta con nítidos colores que se le ha escapado a un pintor volando entre los árboles. ¿Permitiremos que "anticristianos" nos priven de semejante belleza que nos regaló Dios para que por generaciones contemplemos y disfrutemos una de las tantas cosas hermosas que tiene la naturaleza americana, panameña?...las guacamayas.
Nota importante: las fotos de los diablicos sucios que ilustran este reportaje, "nada tienen que ver con la denuncia". Ellos son honorables personas que han dedicado parte de su vida a fomentar y fortalecer nuestro folclor.