El edificio que alberga el museo de David, ubicado en el casco antiguo de la ciudad, el museo de San Pablo Nuevo y la Torre Exenta de la Catedral, edificaciones que cuentan con más de 100 años de creación están en deplorables condiciones.
Manuel Montilla, director regional del Instituto Nacional de Cultura (INAC), lamentó que parte del patrimonio cultural y de la historia nacional se encuentre en pésimas condiciones.
En cuanto la condición del museo José de Obaldía, manifestó que en estos momentos la situación ha llegado al límite, ya que han tenido que cerrar parte de sus salas de exhibiciones, pues temen que un día se desplomen.
Reconoció que esto no es responsabilidad única del Estado, sino de la sociedad, que tal vez no han dado la debida atención a estas instituciones.
Explicó que hace dos años durante el año 2002 se iniciaron los trabajos de restauración del Museo José de Obaldía, ubicado en el casco antiguo de la cuidad, pero por cuestiones presupuestarias, esto no se llegaron a concluir.
Manifestó que sólo se trabajó en la primera fase y desde entonces las partidas están paralizadas, a pesar que cada día y con la actividad sísmica que se han registrado durante los últimos meses en la provincia de Chiriquí, el museo se está deteriorando más.
Apuntó que lo más lamentable es que el futuro del museo es incierto, pues presenta rupturas en el techo y sus paredes se han convertido en cuevas de murciélagos y demás alimañas.
En el mejor de los términos, esto ha causado que el museo esté en estado casi deplorable, advirtió el funcionario.
Indicó que aunque allí se guarda historia, que puede ser referencia para las nuevas generaciones, mucho de esto no se puede exhibir, pues apuntó que hasta el número de visitantes al museo ha disminuido, porque además son pocas las atracciones que se pueden ofrecer al público en general, en especial a los estudiantes y extranjeros.
Montilla dijo que temen que un buen día todas estas estructuras se vengan abajo y finalmente se termine con lo que fue un lugar de orgullo para la provincia.
Para Juan Carlos de Icaza, estudiante universitario, la situación es lamentable pues consideró que no es posible que algo que forma parte de nuestras leyendas y tradiciones y que marcaron un hito se encuentre tan deprimido, producto de la falta de atención de parte de la misma ciudadanía que no ha colaborado para mantenerlo.
Como una de las propuestas expresó que se deberían crear comités de apoyo dentro de la sociedad, para tratar de conseguir los recursos que sean necesarios para salvar la estructura.