Braulio Enrique Sainten Mendoza cursó hasta XI Grado de secundaria. Nació el 2 de septiembre de 1980. Tiene un tatuaje en forma de corazón con una corona de flores.
El hombre laboraba como operador de carga en la empresa Pack, en el aeropuerto de Tocumen. A los 20 años ya purgaba prisión en La Joya. Lo condenaron a 72 meses de cárcel en el 2001, pero sólo pagó 48 meses.
Alega que para entonces conoció a Justiniani, quien también purgaba condena, pero su arresto no coincide en fecha con la detención de la hoy víctima.
Saintein explicó que Justiniani lo orientaba jurídicamente en prisión y hasta le redactó una carta dirigida a la Fiscalía de Drogas, por la que le cobró $5.00. Luego, Javier-tras salir de la cárcel- visitaba el penal y llevaba a los internos pasta de diente y jabón.
Braulio salió en el 2005, pero en mayo de ese mismo año volvió a prisión por posesión de drogas y pagó entonces 30 meses. El detenido afirmó que Justiniani le regalaba tarjetas de celular, pero no lo asistió legalmente.
Luego arrrestaron al papá de Braulio y éste le pidió ayuda a Justiniani, pero nunca llegó ese apoyo.
"Lo llamaba por teléfono y no respondía, o me lo apagaba, por lo que empecé a cogerle rabia", declaró en una indagatoria del 1 de mayo que se inició a las 2:30 a.m. y terminó a las 4:00 a.m.
En su declaración, Saintein alega que el día de los hechos esperaba a Justinani en su oficina y cuando éste entró prácticamente lo ignoró y por eso le disparó; luego abordó un taxi y se bajó detrás de la Texaco de San Fernando, cruzó la calle e ingresó a San Pedro para salir a la vía Tocumen.
Según Braulio, cuando caminaba por San Pedro le salieron al paso unos pela'os de banda y como se le quedaban mirando, para que no creyeran que era un policía les entregó el revólver con el que mató a Justiniani.
Cuando llegó a una parada en la vía Tocumen se quitó la camisa azul manga larga y la quemó; el pantalón crema también se lo quitó, porque llevaba otro debajo, y se lo regaló a un indigente y luego abordó un bus hasta El Parador y posteriormente una chivita que lo llevó hasta la barriada El Cántaro, donde reside.
Saintein sostiene que no comió en casa, sólo bebió un café caliente y se fue al trabajo, pero estaba pensativo por lo sucedido y le pidió perdón a Dios.
Sobre dónde obtuvo el arma homicida, Braulio confesó que la robó en una casa en Nuevo Tocumen, para protegerse, porque también laboraba como taxista.
SEPELIO
Las honras fúnebres de Javier Justiniani se realizarán en la Catedral de Vida, ubicada en Vista Hermosa, a las 11: 00 a.m. de hoy, martes.