"Si los conductores de autobuses vieran el dolor que causan a los panameños, estoy seguro que ninguno más cometiera esos abusos". Así se expresó un familiar de Elia Nekelda Ballesteros, de 21 años, muerta en un accidente de tránsito provocado por un "diablo rojo".
En la Iglesia Nuestra Señora del Rosario, en la comunidad de Torrijios-Carter, en San Miguelito, se realizaron sus honras fúnebres.
La Iglesia se encontraba "de bote en bote". La gente no paraba de dar condolencias a los familiares.
Ballesteros falleció la madrugada del lunes cuando viajaba en un taxi que fue colisionado por un autobús conducido por un menor de edad.
Roberto, un joven amigo de la víctima, dijo que los accidentes de tránsito ocasionan muchas muertes en Panamá y que eso no debería de pasar más si se supone que los transportistas no deben viajar a la velocidad con la que supuestamente conducía el causante de la tragedia.
El accidente que cobró la vida de Elia dejó otras 30 personas lesionadas. El transporte colectivo era de la ruta Vía España-Tocumen y era conducido por un menor de 17 años.
Personal del Departamento de Operaciones del Tránsito de la Policía Nacional que realizó la investigación del suceso, determinó que la velocidad provocó el accidente.
Eyra Monterrerry, madre de "Mimi", como de cariño llamaba a su hija, no paraba de llorar. Su dolor no era consolado por ninguno de sus familiares, pues la forma como ella perdió la vida, no se lo merecía.
Otros allegados a la víctima contaron que Elia era una chica alegre que siempre sonreía y no dudaba en dar un consejo para sus amigos.
Elia dejó en orfandad a un niño de un año y nueve meses, quien ahora (con más razón) es los ojos de su abuela.
Su cuerpo fue llevado hasta el cementerio de Corozal, en el área revertida donde fue enterrada.
David Ramírez, del Movimiento 23 de Octubre, explicó que en este caso tan irresponsable es el dueño del bus como del chofer que permitieron que un adolescente condujera el autobús.
La familia pidió justicia por el crimen de Elia, y quieren certeza de castigo para los responsables.