Lamentablemente, aquella época en la que se preparaba la comida, con anticipación para los días de Semana Santa, han quedado en el olvido.
El hacer cocada, chicheme en cántaro, bollos y tortilla para comer en los días santos es cosa del pasado en el distrito de Los Santos.
El historiador Manuel Moreno de La Villa de Los Santos asegura que la gran mayoría de las personas guardan los días de Semana Santa, principalmente el jueves y viernes, pero con el marisco que tengan en el momento en su casa.
"Ya no es como antes, que la gente no trabajaba ni cocinaba en Semana Santa, ahora algunos sólo asisten a los actos de la iglesia, otros simplemente se dirigen a los ríos o playas de la región".
José del Carmen Peralta, residente en Santa Ana de Los Santos, recuerda que en épocas pasadas existía una señora en la Villa de Los Santos, cuyo nombre era Guillermina Solís, que se dedicaba a preparar chicheme en cántaro, para vender a tan sólo un real (5 centésimos) la bangaña (vasija hecha de calabazo) endulzada con miel y leche de coco.
Según Peralta, la forma de cocinar chicheme en cántaro era colocando unas hornillas en la tierra y a través de un canal le colocaban lecha, pero este sistema ya no se utiliza.
En tanto, la señora Crispina Mendoza recuerda que, en la época del sesenta, ella junto a su esposo Juancho Peralta (q.e.p.d) se mudaron a las huertas del río La Villa, para así poder asistir a las procesiones de la Villa de Los Santos y las hacían en carretas, porque eran muy pocos los carros de aquella época.
La comida era quimboles y pescado salado o bacalao, porque ni siquiera existía la lenteja.
Todo ha cambiado, las comidas y creencias de origen religioso han desaparecido, como, por ejemplo: el temor de bañarse en la playa, en el río donde se decía que te convertías en pescado y en mono si subías a un árbol, todo acabó. Ojalá que la fe y la creencia en nuestro Señor Jesucristo no mueran y que cada día sea motivo de reflexión sobre nuestros actos.