"Te entregamos nuestras almas, Dios", dijeron cuatro dominicanos que estuvieron a la deriva por tres días, después que salieron de su tierra natal para ayudar a compañeros que se habían quedado sin combustible en alta mar.
Luis Rodríguez, de 40 años, perdió hasta la forma de ganarse la vida con ese naufragio porque su embarcación, "La Cuca", se hundió precisamente cuando un barco holandés los rescató de morir deshidratados.
"Había ahorrado en Santo Domingo unos 500 mil pesos que representan unos 15 mil dólares para comprarme esa embarcación de 26 pies de eslora que usamos para la pesca, pero Dios me dejó la vida y la de mis compañeros".
Los dominicanos iban a apoyar con combustible a otros compañeros cuando se perdieron en el mar. Pasaron por lugares muy distantes de su tierra hasta que fueron trasladados a Colón, en Panamá, donde fueron recibidos y apoyados por los paisanos dominicanos "Ramón y Nani".
Rodríguez narró que sólo hicieron salir de la pequeña nave al ser rescatados cuando se hundió "La Cuca".
SIN EXITOS
Los náufragos recorrieron las costas de Haití donde les robaron el radio de comunicación, único medio que tenían para comunicarse; llegaron a Cuba sin obtener el éxito que los ayudaran.
Ramón Elías Torres, de 50 años, pasó por primera vez esta aventura no muy grata. "Teníamos una biblia y siempre la leíamos para aclamar a Dios que nos ayudara".
Sólo le quedaban dos bolsitas de agua que se pagan a dos pesos en Santo Domingo. "Lo que hacíamos era calcular unas dos gotitas para los cuatro, para mojar la garganta y aguantar más tiempo. Pensaba en mis cinco hijos (..) no creía que volvería con vida", dijo Torres.
Quizás para Teófilo Toribio Castro, un marino dominicano de 64 años, que tiene más de 40 años de trabajar en el mar, esta odisea no fue mayor a la que le pasó cuando se perdió por más de un mes en aguas cercanas a su país.
EL MILAGRO
El hombre dijo que pensó que su última oración sería la que hicieron a las 7: 00 de la noche del pasado 28 marzo, cuando de pronto apareció en el Cielo un helicóptero de la Guardia Costera de los Estados Unidos que devolvió al barco holandés que los ayudó.
Castro, con voz quebrada contó que el Señor le dio la oportunidad de llegar a visitar a uno de sus hijos que está interno en el Hospital de Santo Domingo, enfermo de un pulmón.
Los dominicanos permanecieron desde el 28 de marzo en Colón, amparados por paisanos como "Ramón y Nani" que le ofrecieron techo y comida, pero después de entrevistarlos lograron su objetivo: conseguir que los funcionarios diplomáticos de su país los enviaran de vuelta.