Jugar en la altura de Denver siempre ha sido una navaja de doble filo para los Rockies de Colorado.
Por un lado sus bateadores se dan gusto disparando jonrones a granel, pero al mismo tiempo la vida de un lanzador puede ser muy miserable en el Coors Field.
El lado positivo es que hay gente de sobra para producir carreras en como Todd Helton y Larry Walker. Muchos rivales se han percatado que cualquier ventaja, por más abultada que sea, nunca es segura cuando se juega en Colorado.