Un niño palestino de seis años murió el sábado por heridas de bala en la ciudad cisjordana de Naplusa, en un incidente del que tanto israelíes como palestinos se culparon mutuamente.
Los padres de Jaled Walwil dijeron que el niño fue abatido por soldados israelíes apostados en una colina cercana, que abrieron fuego contra la casa familiar durante una incursión en el campo de refugiados de Balata.
Un comandante militar israelí que fue testigo del incidente dijo que el niño murió cuando un palestino armado disparó indiscriminadamente contra un vehículo militar israelí en el que viajaban el comandante y sus hombres.
"No devolvimos el fuego (contra el palestino armado) porque sus disparos no eran precisos, sólo disparó indiscriminadamente hacia mi vehículo y huyó corriendo por un callejón", dijo el comandante que, según las regulaciones militares, sólo pudo ser identificado como teniente coronel Guy.
"Unos diez segundos después, esccuhé desde atrás gritos desgarradores de una mujer palestina. Me giré y vi una familia, algunos de cuyos miembros gritaban. El padre tenía a su hijo en brazos, cubierto de sangre y corrían hacia las ambulancias".
El niño murió camino al hospital a causa de sus heridas.
El comandante dijo que no hubo disparos israelíes en el momento del incidente, aunque admitió que soldados de Israel dispararon a varios palestinos en una incursión en busca de extremistas.
El tío del niño, Said Walwill, dijo que su sobrino murió cuando tropas israelíes abrieron fuego contra la casa desde una colina cercana.