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El Uverito es el lugar ideal si de turismo interno se trata. Sus playas son hermosas y los alrededores poblados de ranchos y restaurantes, ofrecen el mejor panorama.  |
Esa mañana un sol radiante engalanaba las olas de la playa El Uverito de Las Tablas, provincia de Los Santos. Minutos antes de la llegada de Nuestra Tierra, el sitio había sido dispuesto para una limpieza. Los predios se mantienen en excelentes condiciones, invitan a propios y extraños a compartir en el mejor destino turístico.
En el Turiscentro Uverito el aroma del pescado que se freía en la cocina se apoderó de cada rincón. Pronto niños y adultos se acercaron a pedir el suyo, mientras otros preferían no dejar escapar un rayo de luz del astro rey.
El Uverito es el lugar ideal si de turismo interno se trata. Sus playas son hermosas y los alrededores poblados de ranchos y restaurantes, ofrecen el mejor panorama.
Buena carretera y todo aquello que permite olvidar el estrés citadino, se combinan finamente en el ambiente playero de El Uverito.
CÓMO LLEGAR
La provincia de Los Santos está situada a unas cuatro horas y media de la ciudad de Panamá. Una vez allá, el paisaje ayuda a olvidar el tiempo y la distancia. Los minutos serán sólo una añadidura del recorrido.
A 45 minutos está el espectacular poblado de El Uverito. Bordeado por gigantescas rocas en conjunto con un clima agradable y precedido por abundante vegetación a orillas de la carretera.
Nuestra Tierra fue recibida por el calor de la gente tableña. Al llegar a la región azuerense comprendida por la provincia herrerana y santeña, no habrá más que preguntar a cualquier lugareño el camino. Ellos lo guiarán con la hospitalidad que los caracteriza.
Y si además de playa, busca esa diversión que ofrece el centro del pueblo, en La Villa encontrará las delicias de la comida típica.
Antes de llegar, no olvide hacer un alto en El Ciruelo. Es una popular fonda visitada por las personalidades nacionales, que se ha ganado adherentes por sus tradiciones gastronómicas.
Puerco asado, torrejas de maíz nuevo, carimañolas, tortillas, en fin, todo aquello que el citadino busca como tesoro preciado del interior del país.
Es un pueblo en el que la infraestructura mantiene aún el toque colonial y no pasa por alto lo moderno. Imponentes edificios han sido levantados con la aprobación de sus tradicionales casas que han llevado airosas la carga de una historia que no ha sido olvidada.
Las razones para que Azuero sea número uno en los destinos turísticos de su agenda, sobran. Sin embargo, no olvide que el calor de su gente y sus paradisíacas playas perdurarán en su memoria hasta que decida volver y de seguro será muy pronto. |