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Simeily 1ra. C. Abajo La Villa.  |
Llegó el carnaval, y con ellos la euforia de todo un pueblo que desde mañana en la noche no parará de bailar y divertirse hasta el próximo Miércoles de Ceniza, cuando de manera masiva regresen miles y miles de panameños a sus hogares con el cuerpo cansado y los bolsillos limpios, pero satisfechos de haber cumplido con el compromiso más serio: gozar en los carnavales, “hasta que el cuerpo aguante”, como nos dice Sandra.
Y es que, desde Chiriquí hasta Darién, no deja de haber gente trabajando durante todo el año, para hacer de los carnavales en su pueblo, todo un espectáculo.
Y el mejor tributo a ese trabajo, es que quien los visite se vaya con la firme convicción de que el próximo año ese será su destino, por que le gustó lo vivido.
Comencemos visitando la provincia de Darién, que para este año tienen preparado carnavales tanto en su cabecera “La Palma” como en “El Real”. A unos 45 minutos de la ciudad, el pueblo chepano lleva años organizando un gran espectáculo carnestolendo, Para el área oeste de la capital encontramos al pueblo de Capira que se ha convertido en la otra opción, cómoda y económica para el capitalino
Un poquito más adelante encontrará el pueblo de Campana, que aunque joven y con una sola reina, no dejan de ser atractivos por lo diferente de sus presentaciones.
Seguimos adelante, y escuchamos sonar las alegres murgas, que en el parque 19 de Octubre de Aguadulce, se pueden escuchar, sí, y es que en Aguadulce ya no se hace un carnaval pequeño, sepa que se ha convertido en un verdadero espectáculo para quienes prefieren el calor del arco seco de las provincias centrales, con amplias avenidas y mucha agua, estoy seguro que Aguadulce se convertirá en una fuerte e importante opción, al momento de poner la brújula en marcha durante estos carnavales.
De un brinco quedamos en Penonomé, en donde encontramos mucha gente, carros cisternas que bordean la iglesia de esta histórica ciudad, que atrae a miles de visitante por los famosos carnavales acuáticos del balneario Las Mendozas.
Y llegamos a Divisa, y seguimos de largo hasta llegar a Ocú, la tierra de San Sebastián en donde además de las dos calles hay una tercera, la del medio. Con cuatro princesas cada calle celebra con alegría, pero al modo ocueño. Si no lo conoce vaya y averíguelo, no se arrepentirá.
Seguimos la carretera y topamos con Santiago, que nos abraza con su calor habitual, pero lleno de parroquianos que reunidos en el parque esperan las presentaciones para llenar la cuota diaria de gozo, y se deleitan, cantan, bailan y saltan, hasta que llegue la noche, que es cuando la cosa se pone buena.
Y nos vamos rodando, hasta llegar al pueblo de Dolega, estos carnavales que se han convertido en otra razón de orgullo para el chiricano, con su tradicional reina, culecos, agua y música, son la alternativa que ofrece el valle de la luna, al hablar de carnaval.
Pero, volvamos a Divisa y enfilemos hacia Herrera y Los Santos, en donde la tierra está reseca y el ganado flaco en los potreros amarillentos por la sequía, que nos dice que es verano y el aire huelle a mojadera.
No encontramos en Parita, pueblo relleno de tradiciones y que posee una de las plazas de toros más grandes de todo el país, lleva sus buenos años haciendo sus carnavales, y este año la Calle Arriba cumple 25, bien puede usted quedarse aquí. ¡Seguro que mejor se daña!
Llegamos a Chitré Y un poquito más adelante está La Villa, con sus tradicionales carnavales y mientras Rufina, sigue erguida en su estatua, los alegres villanos se envuelven en los cuatro días de festejos, los más importantes de todo el año.
Media hora y estamos en Las Tablas y la fila es enorme, parece que no hay modo de llegar, gente con coolers, enfilados hacia el parque Porras en el que de seguro albergará cada día a más de un cuarto de millón de personas, dispuestas a divertirse a cómo dé lugar. Y a lo lejos se deja ver el plumaje esplendoroso de una reina, a la que desde niña alguien le prometió la corona. |